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Crónica: Festival Sinsal San Simón 2013

Lugar: Illa de San Simón (Redondela) 
Promotor: Sinsalaudio
Fotografía: Guille López
Puntuación: * * * * 1/2

Puesto a escribir sobre la experiencia del festival de San Simón, no tenía muy claro por donde empezar. Mientras le doy vueltas recuerdo la última imagen que nos dejó la jornada del pasado sábado: mientras nos alejábamos de la isla en barco haciendo valoración de la tarde, las lucecitas de un montón de casas y farolas que bordean la ría de Vigo, nos arropaban en una de esas oscuras noches de brisa cálida. Y es que el Festival Sinsal no se trata simplemente de ir a ver a tal o cual grupo, ni mucho menos de estar corriendo de un escenario a otro como si no hubiese un mañana. El festival invita a pararse, en cualquier lugar de la isla y escuchar, mirar, disfrutar... Uno puede plantarse, por ejemplo, en medio del puente que une San Simón y San Antón y mirar hacia el puente de Rande, los veleros que fondeados aprovechan el día de sol, acompañado por el intenso olor a mar y el lejano sonido del acordeón de Alonso Caxade. Podríamos decir que el Festival Sinsal se trata de saber disfrutar lo 'enxebre'.
El verano ha estado muy lejos de ser el terrible periodo estival que anunciaron aquellos meteorólogos franceses. El cielo despejado que había desde primera hora del sábado prometía un día soleado y caluroso. El muelle de Cesantes, uno de los tres puntos de partida hacia el festival, se llenaba por momentos. Tras el paseo por la ría, llegamos a la isla y nos encontramos con el único problema de la tarde: las colas para comprar tickets de comida y bebida. A la mayor parte de la gente, este error nos costó el concierto del vallisoletano Germán Díaz y su zanfona. Una vez compradas las provisiones, paseamos por la isla, hasta el escenario San Antón, donde se podía respirar el ambiente relajado del público que observaba atento (en su mayoría sentado sobre el cesped) la actuación de Caxade, un trío de acordeón, trombón y batería que mezcla perfectamente la tradición de los sonidos gallegos con la música popular contemporánea. Desde la organización del Sinsal le denominaron el Beirut gallego, comparación bastante acertada. 
Tras una pequeña pausa le tocó el turno al primer internacional del cartel, Gravenhurst. Llegado desde Bristol junto a una acompañante batería, Nick Talbot desgranó un setlist a ratos folk lánguido, a ratos folk-rock de baja intensidad que no despertó gran emoción en el público y que tuvo que luchar contra el intenso sol que pegaba a esa hora. Durante las 15h y las 16h el público se dispersó o bien para explorar la isla, bien para tirarse en cualquier sombra a comer un bocata o un plato de paella o bien para encontrar las Músicas Escondidas que la organización repartió por los recovecos de San Simón.
Con la hora de la siesta llegó la sorpresa más agradable del cartel de este Sinsal. Denis Jones, original de Manchester, un músico que con un jack desenchufado y una loop station ya tiene construida media canción. Sin parar de moverse entre un montón de cachivaches (prestados por lo que contaba), Jones ofreció un show marcado por los sonidos electrónicos, ritmos bailables pero con cierto deje folk. Al final, nos quedamos sin bis porque Jones se hacía un lío con las herramientas con las que tenía que lidiar, aunque su show dejó buen sabor de boca.
Los encargados de tomar el relevo en el escenario San Simón Estrella Galicia fueron el dúo Le Parody. Si bien las bases electrónicas de sus temas consiguieron despertar el interés de un servidor, el abuso de las voces peliculeras sampleadas produjeron un rechazo llegado el tercer tema. El público parecía interesado, llegado cierto punto yo decidí dar un paseo. 
A media tarde, el pop de los franceses Baden Baden fue la perfecta merienda antes de los platos fuertes del día. Su propuesta, un pop estándar (en su Facebook citan a Death Cab o Girls in Hawaii como referencias), sin muchas filigranas pero bien efectuado llegaba al tiempo que el sol ya se escondía al completo entre los árboles de la isla y el público se empezaba a animar ante la abundancia de sombra. Los de París fueron uno de los triunfadores de la tarde.
Acabado el show de los Baden, tocaba volver por un momento al escenario de San Antón para disfrutar de Stealing Sheep, trío femenino llegado desde Liverpool que, si todo sale bien, tendrá una presencia abundante en las salas y festivales durante los próximos años (algo así como lo que pasó con Alt-J). Decididas pero con una sonrisa tímida, las tres inglesas se subían al escenario y, a contraluz, comenzaron un show en el que las voces y los coros cobraron gran importancia, junto a las reverberaciones. Si se buscan similitudes, yo apuntaría a unas Warpaint. Desde Sinsal dicen que tUnE-yArDs. En cualquier caso, su show fue uno de los más ligeros y apetecibles de la convocatoria. Como curiosidad, la voz de una de ellas, Rebecca Hawley (teclados), me recordó a la de la nacional Lourdes, Russian Red... ¿no?
El broche del festival lo pusieron la banda gallega que más alegrías le ha dado al panorama independiente de nuestro país en los últimos años, Triángulo de Amor Bizarro. Subidos al escenario de San Simón con su recién estrenado "Victoria Mística" (2013, Mushroom Pillow), comenzaron su habitual retahíla de sucios guitarrazos y porrazos rítmicos frente a un público enloquecido, que no se lo pensó dos veces antes de exprimir al máximo el fin de fiesta. A estas alturas poco se puede decir del show noiser de TAB, en mi caso puedo asegurar que es el único grupo que no me canso de ver repetido en los line-up, hasta el extremo de haberme cruzado con ellos una decena de veces y seguir disfrutando como un crío.
Con el cierre de Triángulo tocaba dejar la isla. Para amenizar la espera mientras los barcos desalojaban por tandas al público, se montó una sesión improvisada bajo la oscuridad de los árboles que se erguían cerca del muelle, ahí se respiraban las ganas de fiesta que tenía el personal. Así llegamos al punto del barco, del regreso por la oscura ría, pensando en lo que 'molaría' repetir el año que viene.
También recordemos el esfuerzo de la organización al montar esta edición con un mes de margen. El festival se iba a celebrar en el mes de julio con Samaris, Austra, Sam Amidon o Mikal Cronin, pero tras el trágico accidente de Santiago la organización tomó la acertada decisión de rendir homenaje a las víctimas cancelando el certamen.

Crónica - Día de la Música 2013, Viernes

Lugar: Matadero (Madrid) 
Promotor: Music2day
Fotografía: Día de la Música/Íñigo De Amescua/Naroa Fernández

Este año el Día de la Música llegaba con polémica previa: la cancelación de Spiritualized dejaba una facción del público decepcionada, a pesar del digno cartel de esta edición. Vamos por partes:

1. El precio. "El cartel del año pasado era mucho mejor". Sí y también empezó con un precio de unos 50€ en los abonos reducidos para al poco tiempo subir a 63€ (+gastos) precio que se mantuvo sólo hasta principios de Mayo. Este año empezó con un precio de 40€, que subió a unos 50€ y tras la cancelación de Spiritualized bajó al ridículo precio de 30€. ¿Qué más quereis? No he visto a la gente escatimar en compra de cerveza. Tengamos en cuenta además el contexto sofocante que vive la industria y ese dichoso 21% de IVA que sigue acosando a la cultura.

2. El cartel. "Otros años había más cabezas de cartel". Completamente cierto que la programación del pasado año era bastante potente, pero de nuevo la situación no es la misma y las empresas no se pueden permitir pagar ciertos cachés -no es el único festival que este año ha bajado nivel en cuanto a ostentosidad en su line-up-. Por otra parte el DDM siempre ha cumplido una función de plataforma a grupos medianos y pequeños, con excepciones claro, pero The XX no eran el hype absoluto que son hoy y me atrevo a decir que muchos de los asistentes a pasadas ediciones descubrieron a gente como Metronomy o James Blake gracias al propio festival. Además si nos ponemos en ese plan: The Fall, grupo de culto con más de treinta años de carrera; The Horrors, cabeza de cartel en pasadas ediciones de festivales con mayor envergadura como es Paredes de Coura; Disclosure, la pareja de electro más popular y efectiva del año o Lori Meyers una de las bandas con mayor poder de convocatoria dentro de nuestras fronteras.

3. Otros festivales. Durante estos días he escuchado comparaciones muy injustas con el DDM: comparar un festival mediano como este con uno de primera línea no tiene ningún sentido ya que ni la propuesta es la misma ni -más importante- el precio está cerca de ser el mismo. Mucha gente verá Madrid como la ciudad que le da a escoger entre el Dcode y el Día de la Música. No hablamos de lo mismo. Para empezar por la línea de programación. No veo a un Lee Fields o incluso a St. Vincent en un Dcode que se nutre de bandas con un público más amplio como pueden ser The Kooks o The Killers. Es posible que se de en un FIB dada la cantidad de escenarios y segregación que eso conlleva. Cuidado, que Two Door Cinema Club presidiese cartel el año pasado no quiere decir que el DDM y por ende propuestas tan diversas como las de Mercury Rev o Julia Holter sean de cervezas por el aire, saltos y desgañite -actitud completamente respetable donde corresponda-. Si sabes diferenciar entre la actitud que hay que mantener en un masificado concierto de sala y uno más intimista de teatro ¿por qué no puedes hacer lo mismo en un festival?

Creo que la negativa previa de mucha gente hizo que no disfrutasen como debieran de un festival que cumplió con creces. Lo adelantaba en Twitter: que la gente se queje de la relación calidad/precio y que luego la mitad del público se pase el 90% de la noche berreando y de espaldas al escenario, me lo dice todo.
Deptford Goth * * * 1/2
Sólo llegar al recinto el viernes pudimos apreciar uno de los grandes cambios de esta edición: el tercer y más pequeño escenario se había marchado de la polémica nave 16 del Matadero, o lo que es lo mismo, nada de atascos en las puertas y por fin nos pudimos olvidar del sonido rebotado característico de ese recinto. La otra novedad: los conciertos empiezan más tarde -por supuesto ayuda el contar con un cartel más reducido- y acaban más tarde -el año pasado nos echaban del recinto llegada la 1 y muchos nos quedabamos con ganas de más-. 
Daniel Woodhouse es el hombre que se oculta tras Deptford Goth y que en este festival se hizo acompañar de una chica al violoncello mientras él se encargaba de las programaciones, los teclados y las voces. Cualquiera que hubiese escuchado su LP de debut "Life After Defo" (Merok, 2013) sabía lo que se podía encontrar allí: un ejercicio atmosférico, intimista y de tempo reducido en el que las cuerdas allí presentes jugaron un papel importante en el objeto de reducir el porte sintetizado de composiciones como la gran Union o la canción que da título al álbum. Desgraciadamente el escenario pequeño tenía calidad de sonido pero no la potencia suficiente para acallar el incómodo murmullo que estuvo presente durante las dos jornadas y que ocultó a ratos lo que pudo ser un concierto emocionante.
Los Punsetes * * *
Advierto ya que la voz de Ariadna me dejó de chistar cuando el single Tus Amigos no dejaba de sonar en cualquier garito de Madrid. Y no, no es cuestión de actitud, me da igual si se viste de árbol de navidad y se sienta de espaldas al público fumándose un habano. ME DA IGUAL. El problema es que no me gusta su voz sobre la música de Los Punsetes. Ya me di cuenta en mi primer encuentro en directo con la banda -teloneros de Los Planetas, todos menos Ariadna salieron y me ganaron entre distorsiones y baterías, en efecto muy planetarias-. Lo que es indudable es que la banda tiene un público considerable y muy fiel y -aunque empezaron más flojos- canciones como Fondo de Armario, Alferez Provisional o la traca casi al final de Dos Policías-Tus Amigos-Maricas cobraron intensidad e hicieron que la gente se fuese aclimatando.
Autre Ne Veut * * *
Arthur Ashin y su segundo trabajo "Anxiety" (Mexican Summer, 2013) era una de las propuestas que más curiosidad generaban de esa jornada. Personalmente, en su momento me molestó saber que iría a presentar su álbum de debut a la Razzmatazz de Barcelona y no a Madrid, fue toda una sorpresa su confirmación para el DDM. Cuando salió al escenario preocupó ver que sólo llevaba una batería y unas programaciones previamente grabadas, lo que muchos ya tacharon como el karaoke de Autre Ne Veut. Aún así nos olvidamos de esto cuando lanzó de primeras un tremendo Play by Play. Podría haberlo conseguido, nos tenía metidos en el bolsillo, pero se despistó y nos dejó caer cuando entró en una propuesta de R&B algo repetitiva y salvable en momentos puntuales, como volvió a pasar en Counting.
Hola a Todo el Mundo * * * 1/2
Lo dije cuando fue la presentación de "Ultraviolet Catastrophe" (Mushroom Pillow, 2012) y lo digo ahora: HATEM han ganado mucho con el cambio. No es que el sonido de su debut no nos interesase, sino que su nueva faceta de pop electrónico les ha llevado a un campo en el que parecen más cómodos. Su último trabajo funciona a la perfección en directo, sólo hay que ver como suena To My Tender Love o el single They Won't Let Me Grow pepinazo indiscutible. 
Cápsula * * * *
Lori Meyers eran el reclamo del día para el gran público y así se demostró con la congregación de gente que había en el escenario RTVE/ACCIONA. Servidor sin embargo apostó por el rock de los argentinos Cápsula. Un acierto. A pesar de no llenar el escenario Nivea, había bastante gente reunida. Mientras llegaba, por alguna razón, un riff de guitarra me recordó a Black Sabbath -algo momentáneo- y de primeras ya me convencieron. Pero el de Cápsula no fue cosa de una canción o dos. Durante todo el concierto, la fuerza sobre el escenario de sus componentes, las guitarras desprendían puro rock, el bajo apabullante... Todo un descubrimiento.
Pional * * * *
Cambio radical de las guitarras a los platos. Más conocido por ser el acompañante y colega de John Talabot, hay que recordar que Pional también tiene su propia carrera y un potencial en vivo que es clara muestra de las buenas propuestas que están surgiendo dentro de nuestro país. Así lo demostró durante una hora de sesión mientras competía con el final de Lori Meyers y el inicio de The Horrors. A la gente poco le importó, el escenario pequeño se iba llenando con puñados de gente necesitada de fiesta a esas horas. Pional respondió -y de qué manera- con una sesión cargada de house y con su culmen en cuanto apareció Destiny, el hitazo del año pasado a medias con Talabot, que interpretó a su manera y pareció sonar distinta, muy personal.
The Horrors * * * *
Uno de los fallos en los que sí coincido con esa gente que se ha hartado a quejarse, es en la distribución de los artistas, en especial el sábado. En esta jornada en concreto ha sabido un poco raro pasar de la electrónica de Pional a la propuesta oscura y atmosférica de los Horrors. Los destrozos y el desfase punk son pasado -en 2009 ya quedaba muy poco de eso, apenas recuperaron un par de temas de sus inicios cuando me los crucé en el ya citado Paredes de Coura-. Ahora, sobre el escenario prima la languidez y el negro. Aunque ellos no muestran una actitud interesante, algunos temas de "Skying" (XL, 2013) suenan poderosos como pasa con Moving Further Away. Mientras "Primary Colours" (XL, 2009) -aquel cambio tan polémico pero tan efectivo- nos dejó momentos como Who Can Say o la impepinable Sea Within A Sea. Estos chavales no es que sean una fiesta, pero suenan enormes.

Crónica - Primavera Sound 2013, Viernes

Lugar: Parc del Fórum (Barcelona) 
Promotor: Primavera Sound
Público: 50.000 aprox (día)
Fotografía: Primavera Sound/Eric Pamies/Xarlene/Dani Cantó/Santiago Periel

Si habeis estado en el festival, muchos coincidireis con un servidor en que, aunque tuvo grandes momentos, la jornada del viernes fue de lejos la más floja de las tres del Fórum. Y suerte que al final no llovió...

Kurt Vile & The Violators * * * *
El bueno de Kurt lleva una racha discográfica bastante fina y si no sabes de lo que te hablo urge que te escuches "Smoke Ring For My Halo" (2011, Matador) y su más reciente "Wakin On A Pretty Daze" (2013, Matador), dos pedazo albumes de rock americano en el sentido más amplio, imprescindible presencia del folk y ligero guiño a la psicodelia. Ese fue nuestro primer plato del viernes, perfecto para primera hora de la tarde. El inicio del concierto, más pausado -sólo hay que ver el setlist con Wakin' On a Pretty Daze, Jesus Fever o Was All Talk- no tiene nada reprochable, siempre y cuando le tengas cogido el punto a la parte más lánguida de la propuesta de Vile, si no puede hacerse pesado. No tardó en alternar los acordes acústicos con toques de guitarra eléctrica con canciones como KV Crimes e incluso perderse en solos apasionados como los que llegaron casi al final con Hunchback, espacio reservado para su anterior álbum "Childish Prodigy" (2009, Matador). La suerte le acompañó, al contrario que con muchos otros compañeros, el viento estuvo relativamente tranquilo y la furia final que desató a manos de su guitarra dejó un sabor de raíces rockeras, los ecos que tanto protagonismo cobran en el álbum, en su directo se hacen a un lado para un sonido más crudo. (Jacobo Álvarez)

Peace * * 1/2
El "EP Delicious" (2012, Columbia) con el que descubrimos a los de Worcester el año pasado les convirtió en una de las apuestas para este año. Llegados al punto de haber escuchado el álbum "In Love" (2013, Columbia) no nos dejó otra sensación que el de ser otro grupo británico de (perdón por la denominación) indie-rock con canciones eficientes que no brillantes y con posibilidad de valer más sobre el escenario que en el estudio, al menos eso explicaría el pequeño revuelo que han formado en las islas. Pues nada, ahí que se quedan. Higher Than The Sun la misma canción que abre el álbum les sirve para abrir su set, desprendiendo ya unas vibraciones poser que parece marca obligada en los grupos de nuevo cuño en esta oleada de rock y pop "independiente". Que no se me malinterprete, no estuvieron mal, pero bien y ahí se quedan. Destacan Wraith y Bloodshake como buena carne de single que son, incluso Lovesick parece que funciona bien entre algunas personas pero, si no cambian de rumbo, el futuro que les augura es ser un grupo más en un festival de sol y playa, apadrinados por la NME... (Jacobo Álvarez)

Django Django * * * 
Por suerte, el del Primavera Sound no fue mi primer encuentro con los londinenses Django Django. Hace unos meses en un festival de Madrid daban un concierto más entretenido y con mejores condiciones. Imagino que será un concierto con distintas experiencias, he podido ver tweets y opiniones que decían lo divertido y lo fiestón que estaban siendo Django Django... "¿dónde está pasando eso?" me preguntaba mientras un viento bastante insistente reventaba el sonido del concierto y la mayor parte de la gente que me rodeaba parecía estar viendo un concierto de clásica al aire libre. Pero las condiciones de clima y público no fueron los únicos factores para rebajar la intensidad festiva de un grupo con un álbum de ritmos tropicales como es su LP homónimo, ellos fueron más bien secotes. Aún así hubo momentos de inevitable baile colectivo como en Hail Bop o sobre todo, Default, claro que, es un temazo. (Jacobo Álvarez)

PAUS * * * *
Los portugueses Paus dieron uno de los directos más acertados de las primeras horas de la jornada del viernes. La amenaza de lluvia en  el ambiente, se vio sofocada por un anticiclón luso que a golpe de doble batería y de un manejo del post-rock con estribillos minimos pero con  entusiasmo máximo. Los de Lisboa lograron  convencer a un escenario Ray Ban de su propuesta a caballo entre la serenidad de los Explosions In The Sky y del rock progresivo llevado a los ritmos más tribales. Un acierto que de nuevo repetía la organización (en ambas localizaciones) , tras su paso en la anterior edición, y que esperamos se repita, y a ser posible en sala, pues un arma de doble bombo de tal calibre puede llevarnos al exquisito gozo una vez más.(Javier Peru)

Shellac * * * *
Llegaba el turno en el escenario ATP para una banda clásica del Primavera, Shellac, que actuaban por sexta edición consecutiva. Resulta extraño que un grupo repita tantas veces seguidas, pero seguramente esto se vea motivado por la personalidad de sus integrantes y el hecho de que son una de las bandas favoritas de una de las cabezas visibles de la organización del festival, el siempre polémico Gabi Ruiz.  Comandados por el genio, Steve Albini, Shellac salían a escena para demostrar porque ya van seis actuaciones seguidas en un festival de estas dimensiones. Tremendos, ruidosos y con muchísima fuerza; Shellac nunca fallan. El peculiar sonido de la Guitarra de Albini, la crudeza del bajo de Bob Weston y ver a Todd Trainer golpeando la batería, como si de uno de los monos de Odisea en el Espacio se tratase, es toda una experiencia sonora.  Si las cosas siguen como siempre, tocará verlos (y con disco nuevo) otra vez en el 2014. (Alvaro Martínez)
The Breeders * * * 1/2
El escenario Primavera transpiraba melancolía noventera antes incluso de la aparición en escenario de Kim Deal y Tanya Donelly. Cuando salieron dejaron bien claro algo que todos sabíamos: "estamos aquí para tocar Last Splash". Allá vamos. New Year encabezando el setlist y perdiéndose de manera disimulada. Si seguian el orden original, todos sabíamos lo que venía. Coros distorsionados, turno de Cannonball. Línea de bajo y vamos con el pelotazo. Cogiendo fuerza, empiezan a subir y se encuentran con No Aloha, gran recibimiento, gran interpretación. Pero el concierto peligraba en convertirse en un directo lineal. Y desgraciadamente así fue, excepciones como Flipside que sonaron tan certeras como los temas iniciales. "Pues ahí acaba el Last Splash" dice Deal y, entonces, un par de temas más. Funcionaron bien, imagino que mejor para los fans devotos. (Jacobo Álvarez) 

Solange * * *
Con el san Benito de ser la hermana de la Beyoncé , Solange volvío a traer el sonido R´n´B al Pitchfork, expectación máxima deparaba la chicuela, pues no cabía un alfiler en el espacio preparado para tal escenario. Lástima que de nuevo el sonido se nos quedó corto para unos cuantos al menos, bailecito por aquí, un poco de soul y de funk, 80s power y unos temas que incitan a mover los pies y contorsionarte como un miembro más de la banda fueron los ingredientes que la americana ofreció  en su comedido show en el que recuperó antiguas composiciones y donde los temas de True fueron los más celebrados. (Javier Peru)
The Jesus & Mary Chain * * * 1/2
Miedo fue lo que sentí cuando salieron al escenario The Jesus & Mary Chain. No es que Snakedriver sonase mal, pero en sus primeros momentos sentí como si el aura que envuelve a esta banda de culto, se hubiese ido. ¿Quien es ese señor seriote que canta y donde está Jim Reid? Aunque al final no fue tan terrible, tampoco fue un concierto esencial. Head On sonó tremenda, no tanto Far Gone and Out que fue un gran psé. Como en otros directos, la nostalgia podía vencer a la realidad, y así lo hizo en temas como Some Candy Talking o Just Like Honey -colaboración de Bilinda Butcher de My Bloody Valentine incluida- que a pesar del gusto que produce escuchar su intepretación en directo, no tuvieron una interpretación memorable. Sea dicho que el concierto creció tema a tema, desde un pobre sonido inicial y una voz más bien temblorosa de Reid, a un cierre correcto. (Jacobo Álvarez)

Doldrums * * * 1/2
Sonidos futuristas, ecos y melodías desmenuzadas y aporreadas para lograr extásicos ritmos oníricos e hipnóticos pasajes oscuros y espaciales,  es todo lo que sale de la psique del canadiense Airick Woodhead.  Teclados se entremezclan con los berridos y las percusiones para dar lugar a un sonido característico , fresco, necesario a esas horas y  nublando por un buen rato esa caída de DIIV en escena. She Is In The Wave o Egypt iban cayendo entre otras desgranando su debut "Lesser Evil" (2013, Arbutus) que bien puede ser una mutación de Grimes con unos MGMT. Sin duda una grata sorpresa en el escenario Pitchfork y un grupo al que seguir la pista sin duda alguna. (Javier Peru)

James Blake * * * *
Los trabajos de estudio de James Blake siempre me han dejado de piedra, siento absoluta veneración ya sea por su "CMYK EP" (2010, R&S), su debut "James Blake" (2011, Polydor) o su último LP "Overgrown" (2013, Polydor). Imagina la rabia que causaba plantarse frente a su directo y que no cumpliese las expectativas que crea una trayectoria como la suya, breve pero impecable. Primero fue en el Día de la Música de Madrid. Nada, bajonazo. No mucho mejor fue el que dió en el Pitchfork de París -sumado al exagerado sonido de su escenario-. Pensaba que era cosa mía, hasta que hace poco leí varios comentarios sobre la diferencia entre un concierto suyo y otro. Y, por fin, como se suele decir, a la tercera va la vencida. Esta vez con su segundo largo ya publicado, el británico que tanto revuelo está armando los últimos años se subía al escenario Primavera -tampoco es que tuviese gran sonido y la gente que se obsesiona con berrear tampoco ayuda-. Cumple, más que eso, arrasa. Recordando en lo vocal -y mucho- a Antony, I Am Sold suena espectacular. Se atreve a firmar uno de los momentos del festival cuando se lanza a interpretar CMYK con un público que no puede hacer otra cosa que ruborizarse y bailar mientras suena ese "damn". No es para menos Digital Lion, una de las mejores piezas del segundo trabajo -con colaboración en el estudio de Brian Eno- que desde ese inicio introspectivo hasta el final con esas bocinas y ritmos, muestran al mejor James Blake. Tristemente no acabamos el concierto, tras la emocionante Limit To Your Love de Feist y To The Last decidimos movernos para evitar las riadas de gente. Todavía me arrepiento. (Jacobo Álvarez)
Blur * * * *
Suena Theme From Retro, salen Blur. Boys and Girls. Histeria colectiva. Ese inicio estaba a la altura de lo que prometía un grupo como el encabezado por Damon Albarn. No todo fue así, para nada. Mientras caminábamos cruzando el recinto para llegar a la marea que ya esperaba a Blur, les hablaba a mis amigos del concierto de Oasis en el FIB 2009 y como me lleve una magnífica decepción mientras que miles de fans, especialmente británicos se desgañitaban a cada frase que pronunciaban los hermanos Gallagher. Afortunadamente esto no fue así, pero sí que ese recuerdo estuvo presente en varios momentos del concierto. There's No Other Way o Beetlebum fueron buenos ejemplos de los momentos álgidos del show. Pero mientras Albarn saltaba como loco cual chulo piscina, cual macarra de pub, otras canciones se llegaban a ser incluso insufribles. Coffee & TV pudo suponer un momento bajo de intensidad para muchos, pero le dió una chispa a un directo que para nada es lo que uno se espera de un cabeza de cartel. El tándem Country House-Parklife sí que es brutal, en especial con la segunda de las canciones. Eso es lo que debería de ser el concierto entero de Blur. Por momentos como ese mantengo las cuatro estrellitas de arriba. Si se me permite, en momentos del concierto he llegado a pensar: ojalá estuviesen Gorillaz sobre el escenario. Pero bueno, los coros de miles de personas con For Tomorrow o -la no tan lúcida pero sí festiva- Song 2 al cierre, te ayudan a verlo con otros ojos. (Jacobo Álvarez)
The Knife * * 
Decididos a disfrutar del resto de la noche con las zapas de baile ya puestas, nos encontramos con lo de The Knife. No voy a entrar en discusiones. Yo me quedé a cuadros. Aparte de la puesta en escena y los vestidos -que he visto cosas más trabajadas en las peores cabalgatas de pueblo- sonaba fatal, imagino que gran parte por el escenario -ha quedado claro que el escenario Primavera no ha estado muy fino esta edición- pero incluso es achacable a los hermanos Draijer, pesado, un setlist demasiado centrado en su último trabajo -venían con el Shaking The Habitual Show- y un desarrollo cuestionable.   En serio, ni quitando la vista del escenario conseguimos soportar demasiado. ¿Puede que les haya pasado como a Animal Collective?  (Jacobo Álvarez)

Disclosure * * * * 1/2
En contraste a lo que pasaba en el escenario Primavera, en el Pitchfork se cocía lo que acabó resultando lo mejor de la noche -con permiso de la posterior sesión de Daphni-. Disclosure acaban de publicar su primer larga duración, "Settle" (2013, Island) del que habíamos escuchado gran parte en forma de singles o adelantos en Soundcloud y por supuesto, su EP "Control" (2013, Greco-Roman) o el motivo de que le un servidor le pusiese el ojo encima "The Face EP" (2012, Greco-Roman). Prevenido llegaba, la sesión del Pitchfork había sido puro placer, pero lo de esa noche estaría muy por encima. Presentando ese "Settle" en la sesión aparecieron sencillos como F for You o la que acababan de publicar esa misma mañana, When A Fire Starts to Burn, piezas tremendas. Como era de esperar los puntos álgidos fueron la You & Me donde la voz protagonista la pone Eliza Doolittle y sobre todo White Noise su hitazo junto a AlunaGeorge. Presencia del Garage y sobre todo el House en una sesión con participación 'orgánica' del dúo -por ejemplo las líneas de bajo en directo- para convertir la pequeña explanada frente al escenario Pitchfork en una enorme pista de baile hasta los topes. Son la sensación electro de este 2013 y con bien merecido. Sobresaliente final para una jornada festivalera edificada sobre conciertos mediocres (Jacobo Álvarez).

Crónica - Primavera Sound 2013, Jueves

Lugar: Parc del Fórum (Barcelona) 
Promotor: Primavera Sound
Público: 50.000 aprox (día)
Fotografía: Primavera Sound/Dani Cantó/Eric Pamies/Xarlene/Santiago Periel

Primavera Sound 2013, las pretensiones de #bestfestivalever le vienen un poco grandes a cualquiera y de hecho se quedó a unos cuantos escalones de ese título. Un festival marcado por sangrantes cancelaciones como las de Band of Horses o Rodríguez, un frío de dos pares (al parecer el festival debía haberse celebrado un fin de semana despúes), los continuos vistazos al cielo temiendo la inminente lluvia que al final no fue, los sonidos irregulares de ciertos conciertos por culpa del viento enfrentados al sonido perfecto de otros tantos, los numerosos crowdsurfing, la noria presidiendo... Hemos vivido lo que parece una edición transitoria, un cambio en las formas del Primavera (que no el espíritu) y donde por supuesto también ha habido sitio para muchos recuerdos positivos, principalmente, sobre lo que transcurría encima de los escenarios. Aquí están nuestras tardías impresiones.

Wild Nothing * * *
Primer concierto de la tarde, bastante público para ser poco más de las seis de la tarde. Jack Tatum -ese individuo que se esconde detrás de Wild Nothing- llegaba con su último y pulido trabajo, "Nocturne" (2012, Bella Union), además de un EP con 7 canciones recién publicado, "Empty State" (2013, Bella Union). Si alguien estuvo en el Primavera Club de hace unos años recordará como su actuación no estuvo nada acertada. Sin embargo hace unos meses en el festival de Pitchfork firmaba una preciosa muestra de lo que pueden llegar a funcionar sus dos trabajos si se le pone un poco de cariño. Ese es Tatum, previsible y efectivo en el estudio, imprevisible e irregular sobre el escenario. En el escenario Heineken la mediocridad se apoderó de sus canciones para dar un show tirando a pobre y con pocos momentos de lucidez. El setlist no era malo: Shadow abriendo, Counting Days entre medias, la efectiva Only Heather seguida de dos de sus 'temazos' Living in Dreams y Paradise... La intención no era mala, pero sólo consiguieron destacar una animada Summer Holiday y la ya mencionada Paradise. El viento no ayudó, nada. (Jacobo Álvarez)

Woods * * * *
Paseo de rigor hasta la otra punta para llegar al Vice (que conste que no sé de que os seguís quejando, no me parece para tanto) donde tocaban los Woods con su propuesta de folk y psicodelia... merecia escenario principal, aunque allí refugiados sonaron muy bien, así que no habrá queja. No tuvieron reparo en pegar el pistoletazo de salida con el 'hit' de su último trabajo, Bend Beyond, muestra de lo que allí encontraríamos, fraseos embaucadores a pares con una instrumentación impecable, perdiéndose en sus mareas de guitarras propias de un rock de LSD de finales de los sesenta, principios de los setenta. Pecando de incrédulo, no esperaba encontrarme semejante muestra de buen gusto y de conexión con el público, que se amontonaba en esa esquinita del fórum para perderse en las melodías de los de Brooklyn. Tremendos. (Jacobo Álvarez)

Savages * * * *
Savages son energía pura. Mucha rabia, exceso de oscuridad y el baile a lo palmera de Jehnny Beth que dejó al público anonadado (y enamorado). Con solo un disco y el gran hype, Husbands en mente de todos, consiguieron hacer un debut redondo. ¿Qué sobró? Los problemas técnicos de la guitarra, una ducha de agua fría cuando nos encontrábamos en pleno calentón; el sol, demasiado para un post punk ejecutado con semejante garra. Savages son chicas de la noche. ¿Qué faltó? Minutos. 45 minutos (improvisaciones incluidas para hacer tiempo mientras se buscaba el fallo de sonido) se quedan muy cortos para un 'Silence Yourself' que se crecía por momentos en temas como City's Full o la impresionante She Will. Pese a lo accidentado de la actuación, supieron volver a desarmarnos a todos y dejarnos con la boca abierta para rematar con... ¡Husbands! ¡Husbands! ¡Husbands! Que vuelvan pronto, por favor. (María Carballo)
Tame Impala * * * * 1/2
A riesgo de collejas e insultos hacia mi persona diré que me mantengo en mis quince: "Lonerism" (2012, Modular) me sigue pareciendo mayor que "InnerSpeaker" (2010, Modular). ¿Hay alguien a estas alturas que sigue pensando que Tame Impala inventan algo nuevo? Kevin Parker es una gramola humana, una coctelera de sonidos que resulta en una de las mejores bebidas herederas de los Old Fashioned, por eso funciona tan bien, porque cada canción nos recuerda a mil melodias producidas desde los 60 hasta finales de los 80 y, el buen hacer de este australiano lo traslada a nuestro momento. Así de claro: el de Tame Impala fue uno de los grandes conciertos del Primavera Sound. Tras una intro, Solitude is Bliss abrió lo que sería una descarga de sus mayores temazos, véase la inmediata Apocalypse Dreams (posiblemente mi favorita, un precioso homenaje en varias partes a la música popular anglosajona de corte más psicodélico) o Endors Toi, la seguida descarga de singles Elephant y Feels Like We Only Go Backwards... Lo único que me sigue produciendo sentimientos enfrentados son las adaptaciones de ciertos temas como transiciones instrumentales: muy acertado para ajustarse a los tiempos de un festival, errónea elección transformar de semejante manera canciones como "Nothing That Has Happened..." que son de lo más impecable de su segundo trabajo. Quitando esto último, no hay ningún otro pero: el viento estuvo de su parte, toda la banda funcionó -mención especial al batería- y las proyecciones creaban una atmósfera ideal. Cierre rockero con Half Full Glass of Wine y tan tranquilos a casa demostrando que al rock aún le queda mucha vida aunque sea a base de revivals. (Jacobo Álvarez)
Dinosaur Jr. * * * *
Y Dinosaur Jr. lo volvieron hacer. No se puede dudar de ellos, si un caso puede que un día te apetezcan menos y bajes su nota hasta un inexplicable 7, pero de ahí no pasan. Son uno de los pilares de la música que genera un festival como el Priamvera Sound, y efectivamente, unos dinosaurios (disculpas) que no entienden de show business, ni pirotécnia ni dirigirse al público de manera graciosa. Con un bateria que remplazaba a Murph (por causas que no hemos conseguido sacar), empezaron con “The Lung” y “No Bones”, algo que nos inclinó a todos pensar que iba a ser un greatest hits para los fans de toda la vida, pero no. Luego vendrían “Rude” o “Watch The Corners”, de su último trabajo. Todas sonando brutas, potentes y musculosas, incluso la cándidad “Feel The Pain” o la bestialidad de cover del “Just Like Heaven”. La aparición de Damian Abraham, frontman de Fucked Up, en la final “Sludgfeast” solo hizo que elevar la contundencia de otro buen concierto de los inextingibles (de nuevo, perdón) Dinosaur Jr. (Jordi Isern)

Jessie Ware * * 1/2
Acercarte por casualidad, y ver cómo Jessie Ware se aleja de los registros por los que la conocimos en manos de unos SBRTKT (que bien podían haber repetido cartel) para convertirse en una especie de señorita que radia soul por todos sus poros, de ahí a la comparación que leemos por ahí con Sade y compañía pues como que nos faltaban unos jäger para verificarlo, vamos que no, quizás la falta de volumen del escenario dejó a medio gas la actuación de la inglesa. Ganas no la faltaron y repasó y dio buen manejo vocal a ese álbum de debut 'Devotion' con temas como 'Night Light' , 'Wildest Moments' o el mismo 'Devotion' , habrá que volver a ver  cómo evoluciona este sonido negroide en un ambiente más propicio porque a la muchacha talento le sobra. (Javier Peru)

The Postal Service * * * *
Dudo que Jimmy Tamborelo y Benjamin Gibbard se imaginaran hace diez años que iban a figurar en las primeras líneas de los mejores line-up del mundo y probablemente tampoco que, "Give Up" (2003, Sub Pop) su único disco como The Postal Service, iba a convertirse en un trabajo de culto para tanta gente. Desde 2013 es fácil dar por hecho lo que esta pareja firmó una década atrás, en el momento y - aunque suene a tópico- se adelantaron a muchos coetáneos, mientras la tendencia popular fijaba su mirada en las guitarras de gente como The Strokes. Cuatro sobre el escenario para la versión en directo, además de los ya mencionados Tamborelo (en su fuerte de programaciones) y Gibbard (voz, guitarra y a ratos batería), allí estaban Jenny Lewis con una fuerza espectacular y una alegre Laura Burnhenn tras sus teclados. Introducción, un "buenas noches" y un inicio impecable con la canción que abre el álbum, "The District Sleeps Alone Tonight", acertada elección. Quién no haya estado allí podrá pensar que es imposible -o al menos muy difícil- lanzarse a bailar con las canciones de Postal Service... que se lo digan a las miles de personas que allí se concentraban y pegaban saltos con la siguiente del setlist, We Will Become Silhouettes. El setlist no creo que fuese sorpresa para nadie, a excepción de los dos nuevos  temas -inmensos Turn Around y A Tattered Line of String- consistió en tocar el álbum al completo. Mucha nostalgia en uno de los conciertos más entrañables de la noche, uno de esos directos que recordarás con una sonrisa en la cara repasando memorias festivaleras a años vista. (Jacobo Álvarez)

Grizzly Bear * * * 1/2
Si empezabamos el repaso de la jornada de jueves hablando de un hombre irregular entre directos como es Jack Tatum, ahora nos toca hablar de una banda que lo es pero en un mismo directo. Grizzly Bear no falla en la interpretación, pero carga su setlist de altibajos, lo que es peligroso en un concierto a media noche. Firmaron uno de los mejores trabajos del pasado año "Shields" (2012, Warp) y su anterior LP, "Veckatimest" (2009, Warp) es otra maravilla. Así, lo que más brilla en su interpretación en vivo son los singles Sleeping Ute y Yet Again que salieron rápido para dejar sitio a un tramo más lánguido y recuperar con su tema bandera, Two Weeks. Tienen potencial y ya lo han demostrado en otras ocasiones, pero la hora no ayudaba... (Jacobo Álvarez)


Phoenix * * * * *
Si hacemos una valoración global del festival, podemos decir sin miedo que Phoenix se situan en el top 3 de conciertos. En matería de estudio se habían dejado el listón muy alto tras el "Wolfgang Amadeus Phoenix" (2009, Glassnote) y aunque adelantaron un single enorme como es Entertainment, su "Bankrupt" (2013, Glassnote) se queda a medio camino con un par de momentos lúcidos y un puñado de canciones que no arrancan ni un suspiro. Thomas Mars y los suyos lo saben y con más razón construyeron un setlist impepinable. Arranque con el mencionado single de este año, la continuación con la animada Lasso y así, como quien no quiere la cosa, te espetan en la cara Lisztomania. Sonrisa en las caras de los miles que se congregaban para ver lo mucho que se quiere a si mismo Mars -cosa que no le voy a reprochar, más que nada porque ayuda al dinamismo del concierto- y lo divertidos que pueden resultar los franceses. Además, suenan como un tiro, enormes, tanto que mis amigos y yo sospechábamos de un playback, al menos por parte de su frontman. Sitio para discografía anterior con Long Distance Call o ese himno a la juventud que es Too Young y que se mezcló a medias con Girlfriend. Paréntesis para desgranar lo mejor de su último trabajo con una traca de Trying to be Cool, Drakkar Noir  y Chloroform. Ahí llegó uno de los momentos más intensos del concierto -merecedor de más reconocimiento- con la mezcla de Love is Like A Sunset Pt.1, Bankrupt y Love is Like a Sunset Pt.2. Puede que a muchos se le hiciesen largos esos por lo menos 10 minutos sin pretensiones de hit inmediato, pero eso es lo que hace especial a esas dos piezas, una instrumental con tensión creciente en la que Mars se dedica un momento para tumbarse entre tanto bailoteo y derepente, estallido de acordes y un sol apareciendo en la pantalla del fondo. Impecables. Fences recuperaba el testigo después de este momento que desconcertó a unos cuantos despistados, perfecta para mover el cuerpo con su línea de bajo. Otro guiño a su nuevo disco, The Real Thing y vuelta otra vez a los saltos en masa con Armistice y sobre todo 1901. Despúes del frenesí que desató uno de sus hits por excelencia, momento pausado y acústico con una versión desnuda de Countdown en la barrera del público. Para cerrar Don't, Rome, un paseo hasta el centro del público, crowdsurfing de vuelta al escenario y una repetición de los coros de Entertainment... ¡con J. Mascis improvisando a la guitarra!  Puro entretenimiento. (Jacobo Álvarez)

Fuck Buttons * * * * 1/2
Lo de Fuck Buttons es algo así como experimentar un orgasmo con penetraciones a nivel auricular de esas que te retuercen por dentro para  no gemir pero sí apretar los dientes y decir, "ohhhhhh sí!". Andrew Hung y Benjamin John Power volvieron a postrarse en su estudiado laboratorio , donde las probetas se tornan en teclados, en sintes y cajas de música de donde emergen vibrantes referencias a la electrónica  más industrial o al techno más machacón, pero ojo, cuidado y mimado , con enérgicos golpes de distorsión vocal y percusiónes improvisadas para infundir aún más vibración a ese show que bebe de la catatonia y que hace retorcerse a cada signo del zodiaco en su Tarot Sport. Un show donde la pareja se fundía en unas visuales que hablaban por sí solas, el hombre y la máquina como un todo, la electrónica poseyendo el alma y fundida en un sólo ente, sí señores, aún me vibra la caja torácica con su show. (Javier Peru)

Animal Collective * * 1/2
No seamos crueles con Animal Collective. Es cierto que resultaron pesados, bastante pesados. También es cierto que nos acabamos marchando. Pero todo porque a las 3 de la mañana uno no está para historias psicodelicas y momentos de pausa y reflexión. Al igual que Wild Nothing y al contrario que James Blake -del que ya hablaremos- en el Pitchfork funcionaron mejor. De lo que vimos, lo salvable fue Today's Supernatural, pero es que ni con esas porque el sonido del escenario Primavera estaba siendo patético. Se lo decía a un colega, "esto me lo ponen a las diez y me lo gozo". Y tanto, pero escaleras abajo sonaban ritmos funky y había jarana. Hasta donde yo se, Barcelona y Animal Collective no conjugan. (Jacobo Álvarez)
Acabamos la noche con las sesiones de Jackmaster, que presentaba su Tweak-A-Holic, muy fina selección de disco y funk y el dj set de John Talabot, como siempre, impecable.

Crónica - Efterklang en el Teatro Lara

Lugar: Teatro Lara (Madrid)
Promotor: Conciertos Sublimes
Público: Lleno
Puntuación: * * * * 1/2
Fotografía: Feiticeira

Si eres propenso a pasarte por salas de conciertos o festivales, ya sabrás que no siempre los conciertos más ostentosos o incluso los más esperados son los más gratificantes. También hay conciertos en los que, admitelo, te entra la vena fan y te encuentras dandole la tabarra al de al lado. Todo eso está muy bien pero, el de Efterklang, no tenía nada que ver con eso. Con la misma sencillez que rezuman las butacas y columnas del modesto pero efectivo teatro Lara (posiblemente el mejor recinto para conciertos de Madrid), los daneses Efterklang realizaban una actuación de las que te absorben durante minutos y minutos en una atmosfera única.

Era lunes, de hecho, uno terrible para quien escribe. Suerte de concierto el de esa noche, empezando con un impecable concierto mano a mano de los sevillanos I Am Dive. Después de crear ambiente y allanar el terreno, subían al escenario los seis componentes del set en vivo de Efterklang para construir pieza a pieza Hollow Mountain, la apertura de "Piramida" (2012, 4AD). La introducción sirvió de aperitivo para lo que se repetiría a lo largo del concierto: pausadas melodías inmediatamente sucedidas por intensos juegos vocales y sobre todo la elaboración de sus piezas capa por capa, como montando un delicado rompecabezas pop.

A Casper Clausen (vocalista) le gusta interactuar con el público, al principio como si se tratase de un niño de diez años que acaba de conocer a un adulto, moviendose entre la timidez y la necesidad de enseñar su último descubrimiento, resultado quizás por el silencio sepulcral que había en el teatro durante las canciones. Una vez cogida confianza y arropado por el calor de los fervientes aplausos entre tema y tema, se suelta a contar historias e interactuar con los presentes. Mientras, Katinka Fogh (voz, teclados) destacaba por su impresionante registro vocal y, aunque Mads Brauer no destacaba sobre el escenario, no deja de ser la medula espinal del conjunto danés: rodeado de sintetizadores, iPads y otros utensilios electrónicos dotaba de estructura a cada uno de los temas que aparecieron esa noche, como Step Aside, mejor ejemplo imposible, perteneciente a su debut en largo "Tripper" (2004, The Leaf Label).
Le siguieron Frida Found a Friend, Sedna, The Ghost, Black Summer, Between The Walls o The Living Layer, dejando ver su intención de desgranar su último trabajo y dejar sitio a piezas de otros LPs como el momento en el que apareció Modern Drift de su "Magic Chairs" (2010, 4AD), público en pie y dando palmas (allá cada uno con su vida, pero no todos los conciertos son recomendables para romper el ambiente y ocultar la música bajo berreos y ovaciones).

Hubo bises, con más cortes de "Magic Chairs": Raincoats y Alike sirvieron para poner broche a uno de los conciertos de la temporada y no, no fue multitudinario, ni el hype de turno, cumplió la función que la música, y en especial un concierto, tienen que cumplir, de una manera u otra, emocionar.

Crónica - Lee Ranaldo en el Teatro Lara

Lugar: Teatro Lara (Madrid)
Promotor: SON EG / +galicia
Público: Lleno
Puntuación: * * * *
Fotografía: Feiticeira

Ya pasan dos años desde el triste anuncio de la separación de Sonic Youth. Esto no les impide estar de actualidad, ya sea por el culebrón Gordon-Moore y los más recientes entresijos de su separación matrimonial o por las carreras en solitario de sus miembros fundadores, como es el caso de Lee Ranaldo.

En el escenario del Lara y junto a Ranaldo se juntaban Steve Shelley (batería de los propios Sonic Youth), Alan Litch (guitarrista noiser de los 90, nacido en New Jersey y con carrera entre las vanguardias neoyorkinas) y Tim Lutzel (al bajo, todo sea dicho, no lo tengo controlado, me han dicho que colaboró con el brasileño Joao Erbetta además de tocar con gente como Kris Kristofferson). La carrera en solitario de Lee Ranaldo se marca sin duda por una faceta experimental que la pasada noche del martes no exploró demasiado, por no decir nada. Lo que sí no faltaron fueron canciones de su último trabajo "Between The Times & The Tides" (2012, Matador) y alguna que otra sorpresa.

Cercano al público, Ranaldo empezó la noche con Tomorrow Never Comes, última de las canciones del álbum que presentaba en el teatro madrileño y que trajo de la mano una de las muchas descargas eléctricas que fueron, sin lugar a dudas lo mejor de toda la actuación. Después de la directa Angles o la más pausada Shouts, llegaba el turno para el single del disco Off the Wall, donde Ranaldo no tuvo miedo en demostrar su lado más pop y rock de corte más clásico.
Entre canción y canción no faltaban historias: reivindicativas, como la de sus paseos entre la gente de Ocupy Wall Street; morriña teen, acordandose de sus amigos, en especial Christine, introducción para Xtina As I Knew Her; familiares, como la de sus visitas a la abarrotada playa de NY con sus hijos, Fire Island... También nos contó que estaban preparando otro álbum del que nos dejó escuchar dos o tres canciones como las llamadas Homechords o Last Night On Earth. Otras que no faltaron en el setlist fueron Lost o Stranded. Perfecta sorpresa final nos tenía preparada, Revolution Blues, un cover apabullante del clásico de Neil Young.

A pesar de apostar por unas estructuras más clásicas, Ranaldo demuestra que los años no pueden con el espíritu que le movía en Sonic Youth, lo hace mientras se lo monta con su guitarra (guitarras, perdon), juguetitos incluidos, su ristra de distorsiones, sus chorus, sus... Y no nos olvidemos de la certera batería de Shelley, que enreda en su set como quien toca la pandereta y sí, suena a Sonic Youth. Después de un show de aproximadamente hora y media, que ya sobrepasaba las doce de la noche, Ranaldo no tuvo problema en acercarse a vender él mismo el merchandise y charlar con el público, cual chaval que tira del DIY.

Crónica - Edwyn Collins en el Teatro Lara

Lugar: Teatro Lara (Madrid)
Promotor: SON EG / +galicia
Nota: * * * *
Público: Lleno

El escocés Edwyn Collins levanta expectación, siempre lo hace, ya sea por autor de culto y ex-The Orange Juice o por lo que es una realidad: sigue firmando trabajos redondos. Acompañado por James Walbourne de los Pretenders y Carwyn Ellins (Colorama, que minutos atrás abria la noche con un breve set de canciones) Collins se sentaba (recordemos las dificultades que padece tras sus dos hemorragias cerebrales) para ofrecer un set acústico y muy íntimo. Posiblemente lo único reprochable de la noche al haber ido con la idea de un set completo, percusiones incluidas. En cuanto servidor se hizo a la idea de escuchar las canciones limpias y a tres, no tardó en aparecer la avalancha de hits, con permiso de los estrenos, que aparecen en el nuevo trabajo de Collins, "Understated".

Haciendo memoria, Collins nos regalaba canciones como Rip it Up o Falling and Laughing, de los extintos Orange Juice, desatando ovaciones, palmas y miradas ensoñadoras de los más acérrimos a la pasada carrera de Edwyn Collins. Sin duda, momentos únicos. Bastante sitio quedaba para recuperar temas de lo que, hasta la fecha, era su último trabajo, "Losing Sleep". La canción que da título al álbum quedó marcada a fuego como uno de los momentos de la noche, atreviendose a ponerse al nivel de sus predecersoras, gracias también a una labor impecable de Walbourne a la guitarra, estrujandola para exprimir demoledores solos. Entre unas y otras, se encuentran piezas que en su momento le valieron el relanzamiento de su carrera, como su himno en solitario, A Girl Like You, la canción que quiso celebrar de pie ayudandose con un bastón, el cúlmen de un breve concierto que concentró una fuerza difícil de construir con semejante conjunto acústico.

Crónica - My Bloody Valentine @ Birmingham

Lugar: O2 Academy Birmingham
Promotor: SJM Concerts
Nota: * * * * *
Público: Lleno

Este fin de semana coincidió una visita en Inglaterra y claro, cuando en su momento compré los billetes no pude evitar comprar entradas para el concierto que la banda de Kevin Shields daba en Birmingham: 25£ (unos 28 euros al cambio) por uno de los mejores bolos que me he cascado en los últimos meses y en una sala que se puede reír jocosa de la mitad o más de las salas de nuestro país, tanto por disposición, espacio y sobre todo acústica. Eso sí, lo de la puntualidad británica, un mito urbano...

Le Volume Courbe, desde Londres y capitaneados por la francesa Charlotte Marionneau eran encargados de abrir para los irlandeses, así lo harán durante esta gira. Un poco cortados como se podía esperar, despachaban una serie de decentes composiciones de "pop meets folk" adornadas con violín, metalófono y ritmos apagados.

Al entrar, una risueña mujer entregaba tapones para los oídos. "Aquí teneis, se va a poner ruidoso ahí dentro chavales" nos decía, puede que un poco exagerado el detalle de los tapones ya que, la potencia de My Bloody Valentine en el Academy fue soportable al 90% del tiempo. Salían al escenario por fin los cuatro MBV más una chica (por lo que me pareció ver) que sirvió de apoyo en los teclados. Guitarrazo de Shields para probar que aquello estaba encendido y súbita descarga para empezar con I Only Said. Limpio, fuerte... ¡perfecto! describen bien ese momento en el que esta banda de culto despegaron un viaje a lo largo de su discografía, ya sea su debut "Isn't Anything", el magnífico "Loveless", sus EPs o el más reciente "m b v" delicioso en directo. Como si no hubiese sido suficiente empezar con semejante monumento a la distorsión y el flanger, sin pausa lanzaron When You Sleep en lo que ya no era una promesa del concierto perfecto sino una realidad.

No voy a negar que estaba nervioso por ver como funcionaba el nuevo LP en directo, sin duda polémico debido, sobre todo, a su tardanza (más de dos décadas): soy de los que cree que funciona como perfecta continuación del Loveless, en su defecto como una colección de sus caras-B, canciones encerradas en una cajita desde principios de los 90 y en la que poco ha metido la mano Kevin Shields. new you, tercer tema del concierto y primera de "m b v" en sonar, encajaba perfectamente, en la línea más dream pop de la banda y jugando con la eterna repetición que tanto le gusta a Shields, los coros de Bilinda Butcher se perdian junto a los entrañables teclados pero sobre todo la siempre sucia guitarra de Shields. Tranquilos, "m b v" funciona a la perfección.

Hubo mucho coro y mucho noise blandito pero sobre todo lo que hubo y primó esa noche fueron los guitarrazos shoegazers, los muros impenetrables de ruido como en You Never Should o Honey Power, inmediatamente siguientes y previas a la segunda de las canciones nuevas, only tomorrow que insisto, al menos en directo, pasa perfectamente como una más de su álbum de 1991. Junto a otras tantas canciones sobre todo de sus EPs, destacaron una To Here Knows When con la que quedarse abstraído, el momento de locura en el que el ruido tapaba tu propia voz y hacía temblar literalmente las extremidades de tu cuerpo y el cierre con la más rara de las nuevas canciones wonder 2, ritmos programados, una tercera guitarra en manos de Colm el batería y el último de los momentos de lo que posiblemente se acerque más a "un viaje", todo a través de música (las proyecciones ayudaban, claro).

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