Lugar: Paredes de Coura (Portugal)
Promotor: Ritmos Lda
Ciclo: Festival Paredes de Coura
Nota: * * * *
Fotografía:Hugo Lima
Penúltimo día de festival y el que más pronto entramos, cosa que, para que engañarnos, al final se notó. Control de pulseras, paso por el puesto de golosinas y bajada por el hinchable de Super Bock, todo esto con Austere de fondo. The Joy Formidable estaban en el escenario y ya iban por su segundo tema, preludio de lo que podríamos ver durante sus escasos 40 minutos de concierto. Los norgaleses demuestran una fuerza impresionante en directo, en especial su vocalista y guitarrista Ritzy que disfruta acorde a acorde cada uno de sus temas y los proyecta de una forma respetable. Su directo es un concierto de rock con todas las letras, con ciertos flashes noise y postrockeros y en el que uno disfruta viendo al trío de los Formidable sobre el escenario, hasta el punto de acabar ambos guitarristas por el suelo, Ritzy lanzando su guitarra contra amplificadores y jugueteando con los pedales de efectos. Merecedores de una hora más próxima a cabeza de cartel, aunque es comprensible la problemática que rodea a la contratación del grupo y sus compromisos posteriores, así que dejemoslo ahí.
Aún reaccionando del chute de adrenalina proporcionado por los Joy Formidable, visita al escenario pequeño para ver a los mexicanos Le Butcherettes, antiguamente grupo de chicas, hoy con mayoría masculina sobre el escenario, la cantante y líder Teri Gender nos recuerda una vez más que el punk y la mala leche con la guitarra también es cosa de chicas. Con un sonido que bebe directamente de los setenta, Le Butcherettes para su desgracia no consiguen mi completa atención tras el chupinazo proporcionado por Ritzy y compañía.
De vuelta al palco Ritek, (AYWKUBT) Trail Of Dead, banda propia de las raíces más guitarreras del festival, baila entre lo "hardcoreta" y lo emo y, además de no llamar mi atención, resultan rancios incluso para mis acompañantes y fans del grupo.
Paredes de Coura es un festival al que se le puede sacar pequeños fallos (y no como a otros festivales a los que se le pueden poner verdes) y el único fallo que se pasa de rosca en esta edición es la poca consideración con los asistentes en cuanto a notificaciones de cambios de cartel. Teniendo en cuenta que mucha gente salimos como mínimo el martes de casa, no disponemos de internet móvil y aún encima en la caseta del festival estaban desinformados, que me expliquen a mi como me tengo que enterar de que Maika Makovski es la substituta de Foster The People, y que los (lamentables en directo) Jamaica han cancelado y han sido sustituidos por Summer Camp. No cuesta nada poner un cartel en la entrada con las novedades, y ahorra bastantes problemas, algunos tan banales (pero que cabrean) como tener que ir apurados para no perderse al pequeño gran descubrimiento del año pasado como son los Summer Camp.
Total, que tras las estúpidas prisas llegamos al Palco 2 para ver ni medio Round the moon, genial tema de su EP "Young" y que al parecer no figurará en su LP, debut que saldrá el 31 de Octubre. De milagro llegaron a mis oídos el año pasado Jeremy y Elizabeth con esta maravilla de EP, no tuvieron mucha repercusión, pero visto lo visto su largo dará mucho de que hablar, y no me extrañaría verles por Madrid, Barcelona, o los futuros Primavera Club/Sound. Mientras acababan un concierto más que correcto volvimos al escenario en cuesta.
Battles prometían tanto en directo como atemorizaba la marcha de Tyondai como vocal de la banda neoyorkina. Y de hecho se notó: inicio peliagudo con notable falta de la voz de Braxton, aunque a partir de su reciente tema Wall Street remontan el vuelo y convierten un concierto de aprobado en un notable alto. Sobre el escenario, Ian, John, y Dave, los tres miembros restantes del grupo, en recta disposición, uno al lado de otro, como acostumbran últimamente y con dos pantallas verticales para las apariciones de las puntuales colaboraciones de su "Gloss Drop". Su directo, la última prueba de que, la marcha de Tyondai no es más que un cambio, ni mejor ni peor, simplemente un cambio, y que ellos siguen en forma y se mantienen como una de las grandes apuestas de la música del panorama independiente.
Cansados de tanto bailoteo entre escenarios decidimos esperar por Deerhunter en el palco grande. Que "Halcyon Digest" sea un discazo no quita que ciertos medios especializados lo hayan hinchado como un globo de helio, incluso me voy a mojar y decir que el "Logos" de Atlas Sound (proyecto en solitario de Bradford Cox) tiene algunos temas que podrían luchar, y vencer con éxito a otros del "Halcyon Digest". Dejemos de barrenar y centremonos en lo que fue un concierto admirable por parte de Bradford y compañía, en el que su último trabajo predomina sobre los demás y gana puntos, en especial con temas como Memory Boy o Revival.
Mucha, mucha gente se quejó antes de tiempo por el horario de los cabezas de cartel Kings of Convenience. Como siempre eso de la distribución es algo que va más allá de un berrinche de los asistente, de un "yo quiero esto", y depende más de las empresas de management y esas cosillas que a veces algunos parecen olvidar. De todos modos lo que para muchos fue una equivocación para el resto fue un directo memorable. Allí estaban Erlend y Eirik, estos noruegos tan majos que, si te apuras, pasaron más tiempo bañandose en el río que yo. Pues allí estaban, los dos solos tal cual unos Simon & Garfunkel (siento la comparación fácil). Defensor de estos chicos sólo habiendo escuchado dos temas de un directo por la radio me sentí desolado al verles en el escenario, solos y a las 11.30. Quién me iba a decir que una hora y mucho después iba a estar emocionado como un crío en navidad. Más de medio concierto solos y moviendo al público de Paredes como si de Pulp la noche antes se tratase; el otro puñado de canciones con apoyo de dos compañeros que ayudaron con temas como Boat Behind o por lo que se pudo ver allí, el favorito de los presentes I'd rather dance with you. ¿Otros? Misread, Mrs. Cold, 24-25 y hasta un bis con cover de Antonio Carlos Jobim, Corcovado, con trompeta incluida, simulada por Erlend con la boca.
Al final lo que ciertos individuos decían, tenía que ser soporífero, resultó ser una sorpresa para el público, mientras que los encargados de calentarnos para el after-hours, fueron peor que un tranquimazin.
Marina & the Diamonds, dos personas distintas me lo definieron de la misma manera, de la mejor posible: concierto más proclive a una edición de Eurovisión que a un festival como Paredes de Coura. No puedo decir más sobre ellos, aún haciendo bailar a todo el foso del escenario grande, yo lo estaba pasando mal por muy exagerado que suene, hasta el punto de alcanzar el sueño.
Metronomy no apotaron mucho a la causa, que estaba casi perdida y lo cierto es que los ingleses no tenían culpa del panorama. Eso sí, habiendolos visto previamente en la Casa Jäger puedo asegurar que hasta la recta final del concierto fueron sosos y no dieron tanto como pudieran dar ellos.
Pinchazo final para una jornada muy valida.
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Paredes de Coura: Deerhunter, Crystal Castles, Two Door Cinema Club...

Hace una semana os comentaba vía redes sociales: "El Festival Paredes de Coura no está muerto, Metronomy confirmados".
Este nombre no estaba colgado en la web del festival y sigue sin estarlo (aunque algunos medios portugueses lo hiciesen), pero hoy acaban de publicar las primeras confirmaciones oficiales del festival y hay que decir que pinta muy bien. Para el día 17 de Agosto confirman a los canadienses Crystal Castles, el día 18 tendremos en la localidad portuguesa a Esben & The Witch, el 19 estarán ni más ni menos que Deerhunter y el 20 y último día desde Irlanda llegan Two Door Cinema Club (y según una web también Metronomy).
Según la organización este año el festival contará con gran cantidad y calidad de grupos, y según llevan comentando también desde hace unas semanas, gran parte están ya confirmados, así que después de este largo silencio sepulcral que guardaron, esperemos que lleguen varias riadas de nombres en las próximas semanas.
Los abonos ya están a la venta a un precio especial de 65€ para los cuatro días hasta el 16 de Mayo (que cambiará a 75€), mientras que la entrada de día está por 40€.
Para más información teneis la página web del festival.
Crónica: Deerhunter. Hipnóticos cazadores de ciervos
Con una Riviera medio llena, un escenario desnudo y plagado de humo, aparecieron los cuatro componentes de Deerhunter el pasado viernes para presentar su disco Halcyon Digest. El misterio inicial que producía tanta neblina escénica, la oscuridad de la sala y la quietud del grupo ponían a la audiencia en situación, de lleno en una atmósfera hipnótica que no tuvo ni un segundo de respiro. Los temas aparecían con las colas y las vibraciones de los anteriores, creando un puente entre canción y canción que hizo de la hora y pico escasa de concierto un show en continuidad, un viaje críptico entre diferentes ritmos y psicodelia pop a raudales.
El primero en hacerse con las voces fue Lockett Pundt abriendo el concierto con Desire Lines, uno de los platos fuertes de este Halcyon Digest, que finalizaron con un estilo más kraut que como lo empezaron. Del resto del concierto se encargó Bradford Cox, el único que abandonó su comedida posición a medida que avanzaba el concierto, a medida que se crecía más y más en la tarima.
In crescendo también fue el repertorio con más temas del Halcyon Digest como Don’t cry que llenó la sala de una calma sucia. Para sacarnos del ensimismamiento del dolor de ese chico que llora, tocaron Revival, con un cambio de ritmo rupturista con la anterior y una densidad que casi se podría denominar stoner. Le siguió Little Kids, representante del disco Microcastle; más desnuda en un principio pasó a coger cuerpo poco a poco, alimentándose de guitarras cada vez más saturadas y de un bajo y una batería que dotaron de un cuerpo imprevisible a este tema.
Quizás de las más aplaudidas de la noche, Memory Boy sonó más pop y ligera, muy en contraposición de la que creo que fue superior Nothing Ever Happened, también bastión esa noche del disco Microcastle. Nothing Ever Happened incluía una sorpresa final cuando no la finalizaron, sino que la hilaron con un homenaje a Patti Smith haciendo una deliciosa y agresiva versión de Horses. El clímax se respiraba en el ambiente cuando de repente, suenan los primeros acordes de la lenta y taciturna Helicopter, imprescindible pero excesiva en este punto del concierto en el que todavía quizás necesitábamos mantenernos arriba, pululando sobre las notas de los de Atlanta; sin embargo, fue una maravilla para el oído y el alma construyéndose poco a poco, con una batería parpadeante que nos obligaba a esperar la explosión de este Helicopter de un Bradford Cox de voz desnuda y sentimiento erizado.
Así se hizo un breve silencio antes de empezar con Would Have Laughed que, más psicodélica y con una potencia arrebatadora, nos preparaba para el final del concierto. La instrumental Cover Me (Slowly) supuso la vuelta de Deerhunter al escenario tras la pausa de rigor previa al bis. Introdujo una maravillosa Agoraphobia, esperada por el público, inesperada para la guitarra de Lockett Pundt que se descolgó obligándole a tocar en el suelo y de rodillas durante toda la canción. El cierre fue oscuro, sublime, pero no precisamente gracias a un tema del Halcyon Digest, sino que la gran despedida fue obra de Octet, del álbum Cryptograms.
Sólo Octet podría haber cerrado un concierto tan pleno y voluminoso, donde las dimensiones alcanzadas por Deerhunter en directo fueron eternas. Dejarse llevar es la clave para un concierto en el que el espacio tiempo se contrae en función de los ritmos inesperados de cada tema, del tono de cada canción; canciones que se construyen poco a poco, tomando cuerpo hasta estallar en mil sonoridades que alcanzan el éxtasis en el momento justo para volver a descender con nosotros a la oscuridad. Y así una y otra vez, una y otra vez...
Crónica por María F. Carballo
Fotografía Pablo Luna Chao
Fotografía Pablo Luna Chao
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